Hace poco recibí un mensaje en mi instagram (@lauritarasar) donde me preguntaban ¿cómo lograba combatir la soledad? La verdad no es la primera vez que me dejan este tipo de mensajes, pero este en particular me llamó la atención porque fue imposible no detenerme en la palabra COMBATIR.
En mi opinión, la soledad no se combate, la soledad se DISFRUTA…
Este es ese único momento en que estás contigo mismo, te escuchas plenamente y te permites hacer aquellas cosas que sólo a ti te hacen absolutamente feliz. ¿Qué tan agradable eres para sentirte a gusto a tu lado? La soledad es el lugar más seguro en el que puedes estar si disfrutas de tu propia compañía.
Llevarte bien con la soledad no solo te permite independencia, sino que aumenta y fortalece los estándares que tienes para dejar entrar personas a tu vida, pues quien no domina su soledad le entrega su compañía a cualquiera y no hay nada más triste que sentirse solo entre una multitud.
La soledad no sólo implica compañía o ausencia, sino una forma de recargar el espíritu, aprender que el tiempo te pertenece, que es constante y no se detiene. Es asimilar el valor de las palabras y la sabiduría del silencio…
Entender que en ocasiones lo que NO decimos tiene gran eco en las personas y que innumerables veces el sonido de ese silencio puede aturdirlos.
Cuando estas solo identificas tus anhelos, tu destino y descubres quién eres. Allí es donde crece el coraje, te preparas para combatir las adversidades físicas y mentales y le das paso al Instinto para que salga al rescate.
Porque es fácil vivir bajo el ritmo y los tambores de otros, pero el mayor aprendizaje viene cuando se aprenden a escuchar las melodías generadas por sí mismos y empezamos a bailar entre las dificultades y las alegrías propias.
Sumergirte en los problemas solo te limita y evita que disfrutes plenamente de todo lo que eres capaz de hacer, porque cuando la vida te reta, te da lo que necesitas para expandirte y superarte.
Y claro, es fácil perderse en el camino, encontrar comodidad en la persona equivocada, tomar decisiones aceleradas, desfallecer y minimizarse. Tampoco es un secreto que estamos en un mundo donde la sociedad reclama atención y para ello necesitas diferenciarte como individuo.
Pero es satisfactorio tomar acción en nuestro ser para pintar un nuevo lienzo, cubierto de los colores que más nos gustan y bajo los parámetros que nos hacen sentir cómodos, aquí cada trazo es una definición de los límites y las posibilidades.
Para mí la soledad es una obra de arte explorada por el artista, quien le da valor y le permite mostrarse al mundo cómo desea. Por ello, la esencia de esta pintura no es ser admirada, sino entendida.
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